La formación de una conciencia histórica
Galván Lafarga, Luz Elena (coord.) (2006).
La formación de una conciencia histórica.
Enseñanza de la historia en México
, México: Academia Mexicana de la Historia.
A DOS VOCES
MARÍA ESTHER AGUIRRE LORA / MARÍA BERTELY-BUSQUETS
Parte I:
El camino en construcción
(Por
María Esther Aguirre Lora)
La
autora toma las aportaciones de diferentes procedencias ideológicas (Facultad
de filosofía y letras de la UNAM, colegios de Jalisco y San Luis, las
universidades Pedagógica y Nacional, autónomas de Morelos, de Colima e
Iberoamericana) Todas estas unidas en una problemática que involucra el proceso
que tienen los productos finales que somos nosotros formados en las
instituciones que abarcan desde la educación básica hasta la superior, tomando
en cuenta como gran influyentes reformas, profesores y su capacitación,
educación de los alumnos, culturas, libros de texto entre otros como y se
construye nuestra persona a través de todo este proceso.
“En
medio de todo esto estamos inmersos nosotros y nuestro futuro. Aquí se habla de
cómo a través de los años y por cada generación que pasa se van perdiendo
valores históricos y esta forma de pensar va evolucionando y dando lugar a la
perdida de todos los conocimientos y de raíz, ósea que no tenemos ya nociones
del porqué de lo que pasa y lo de que se celebra.
El reto actual de la
enseñanza de la historia consiste en no limitarse al qué y cómo, sino al por
qué y para qué.
Las bondades del
programa de libros de texto gratuitos establecido por Torres Bodet en 1960 son
leídos en Jalisco, por José María Muriá, paradójicamente desde el reclamo
regional por una perspectiva de la historia que supere, precisamente, a la
inauguración de este programa, por diversas razones, se canceló durante tres
décadas (de 1960 a 1990) los contenidos regionales existentes desde las tres
últimas décadas del XIX (1872). Situación que, en medio de dificultades
comenzará a resolverse con la publicación de la Breve historia de Jalisco (Muriá,
1988) y los programas de actualización de profesores al respecto, lo cual marca
el reinició de las historias regionales con fines pedagógicos.”
La enseñanza de
historia se va deteriorando a partir de las nuevas reformas y de cambios que se
han sufrido a través de ellas, sin dejar si quiera que se dé la oportunidad de
notar los frutos de dichos cambios, a esto se debe agregar el poco interés o
tiempo que se le invierte a la materia, poniendo en duda su presencia en el pan
de estudios.
Cabe mencionar que
los educadores no consideran que este artículo vea todo el lado del problema.
Parea las comunidades
indígenas se enseña la historia desde un plano más particular tomando en cuenta
su cultura y para darles un sentido de pertenencia.
Este sentido de pertenencia
también se da entre mexicanos migrantes, ellos son quienes mantienen vivas las
tradiciones y costumbres de su país como efecto de la enseñanza.
Parte II:
Homenaje a Mireya Lamoneda
(por
María Bertely-Busquets
“En esta reseña
comentaré la segunda parte de este libro, iniciando con el artículo escrito
“entre dos plumas”, que nos lleva a reconocer la pasión de Mireya Lamoneda y de
Luz Elena Galván por la corriente de los Annales y la
interdisciplinariedad.”
En esta segunda parte
se ataca la forma de enseñanza de la parte histórica en las aulas, de la forma
de endulzar los relatos para adecuarlos a niños que se creen todo lo que
escuchan, historias en las que el mismo docente se engaña y además exige que
así sea aprendida, la educación histórica no debe ser solo impartida en las
escuelas, debemos enriquecer a nuestros alumnos pidiéndoles que ellos también
tienen sus propias ideas y que es válido dudar e investigar, en otras palabras
crear un pensamiento subjetivo y autónomo, muy independiente de la rama
educativa.
Los autores de esta
segunda parte trata de innovar las formas de enseñanza de la historia, uno de
ellas es tener inmersos a sus estudiantes y hacerlos parte de esa historia,
darles el valor correspondiente de los hechos que los han llevado hasta donde
están, todo esto con el objetivo de ubicarlos en el proceso y lograr el
entendimiento del espacio y tiempo histórico, no solo se trata de materiales
didáctico o aburridos cuestionarios, si no de crear soluciones a las
necesidades del alumnado.
Desde un enfoque etnográfico, María Guadalupe Mendoza nos
dice que el profesor deberá iniciar con el análisis de su práctica para identificar
los problemas que enfrenta.
En base a estas
declaraciones el profesor deberá hacer una autoevaluación de su práctica que
podría encausar su práctica y mejorar la calidad de enseñanza que está
aportando hasta ese momento.
Es importante meditar
nuestra práctica, cada cabeza es un mundo diferente y la función del docente es
lograr introducir la historia en cada uno de esos mundos, el arte de enseñar
significa hacer que te interese, no que memorices.
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