Doña Clara
El despacho de la redacción se localizaba en el estanquillo del Coliseo Viejo número 15, ahí mismo podían realizarse las suscripciones: "El precio es de tres reales adelantados por ocho números en esta corte, y cinco reales fuera de ella, los números sueltos valen medio real. A los papeleros se les dará a cuatro reales la docena…"
Las secciones de Doña Clara hablan de las cuestiones cotidianas propias de la época: sección religiosa, editorial, chismes domésticos, sección militar, avisos, diversiones públicas, sección oficial, remitidos, y en algunos casos, crónica extranjera. La máxima utilizada por lema, "Las verdades no matan, pero incomodan", ejemplifica idóneamente el propósito fundamental que pretendió alcanzar este género periodístico entre la población letrada del México imperial; empleando la sátira moderada buscó concientizar sobre la inestabilidad social y política imperante entre las facciones dominantes: liberales, conservadores y el poder de la Iglesia católica. El periódico dejó de publicarse en agosto de 1865.
Este tesoro hemerográfico que pertenece al Fondo Reservado. Más allá del reconocimiento artístico por sus bellas litografías, está la interpretación histórica que puede realizarse a las caricaturas políticas –sublimes e irreverentes–, que delatan los hábitos de vida de una sociedad en busca de soberanía e identidad.
Arquetipo del periodismo político y satírico del siglo XIX, Doña Clara se describe a sí misma "...Yo soy Clara… ante todo, soy católica, apostólica y romana… yo me guardaré muy bien de pretender la plaza de denunciante o fiscal de imprenta: consigno el hecho; y por lo que a mí me toca soy amante de la libertad por parejo, que solo deseo tener la misma libertad de acción que los enemigos mas favorecidos de la religión y del órden. Así que prefiero combatir en el campo de la razón…"
CONOCE MÁS:
http://www.agn.gob.mx/menuprincipal/difusion/textos/pdf/DonaClara.pdf
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